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El pueblo indígena U’wa de Colombia está a la expectativa de la sentencia que deberá emitir en los próximos días la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) sobre la demanda que esa comunidad originaria interpuso contra el Estado colombiano, por permitir a compañías usurpar miles de hectáreas de su territorio y explotar sus recursos naturales sin su autorización.

El pueblo U’wa es originario de la Sierra Nevada del Cocuy. Está presente en tierras de los departamentos de Boyacá, Casanare, Arauca, Santander, Norte de Santander y Meta.

Los hechos denunciados se remontan a 1995, cuando las empresas petroleras Ecopetrol y Shell visitaron a esta comunidad indígena para informarles sobre el proceso de exploración que querían implementar, en aras de la extracción de recursos de la región.

Se prometió una segunda cita que nunca llegó y poco después se comenzó con la explotación de petróleo, gas natural y carbón. Algo que se realizó sin la consulta previa al pueblo indígena, exigida por la Constitución colombiana de 1991.

Los integrantes de ese pueblo originario denuncian que, además de violar el proceso establecido constitucionalmente, la presencia de estas empresas ha deteriorado el territorio y ha obligado al desplazamiento de la población indígena.

El Consejo de Estado, el tribunal supremo de la jurisdicción de lo contencioso administrativo y cuerpo supremo consultivo del Gobierno, determinó que los U’wa sí habían sido consultados para realizar las intervenciones, pero la Corte Constitucional falló a favor del pueblo indígena reconociendo que esa diligencia no se había llevado a cabo.

¿Qué demandan?

Las reivindicaciones del pueblo U’wa pasan por la paralización inmediata de todos los proyectos de extracción minera y de otros recursos naturales dentro de las fronteras de sus territorios ancestrales, y posteriormente su completa reparación.

Así, se solicita una clara delimitación del su territorio y comenzar con un proceso de titulación colectiva, que les de la potestad de ser los únicos que puedan tomar decisiones sobres sus tierras.

Además, demandan varios actos simbólicos. El primero de ellos es que el Estado colombiano organice un acto público de perdón; el segundo, que la historia de su pueblo se incluya en los currículos académicos de los colegios de todo el país.

Aparte, al inicio del conflicto en 1999, tres estadounidenses que trabajaban con los U’wa fueron secuestrados y asesinados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), tras visitar los territorios de los indígenas.

Así, las demandas de este pueblo también se centran en evitar su extinción, protegerse del conflicto interno del país y poder controlar su territorio ancestral.

¿Qué se espera de la Corte IDH?

Algunos expertos sostienen que hay muchas posibilidades de que el Estado colombiano sea condenado, lo que crearía un precedente que podrán utilizar otros casos sobre pueblos indígenas que la Corte tiene sobre la mesa.

Con anterioridad la Corte ya señaló que el Estado colombiano es responsable por la falta de una protección efectiva del derecho a la propiedad ancestral del pueblo U’wa, así como de la ejecución de una serie de actividades petroleras, mineras, turísticas y de infraestructuras, en perjuicio de sus derechos, en una resolución de octubre de 2020.

Precisamente es este antecedente el que hace sospechar que puede avecinarse una condena ejemplarizante, aunque hay división de opiniones acerca de las consecuencias que tendría esa posible sentencia y cuál sería la respuesta del Estado colombiano.

Por el momento, la Corte Interamericana todavía no ha establecido una fecha para la audiencia pública.

Los U’wa

El pueblo U’wa se encuentra en peligro de extinción. Según consta en el Censo Nacional de Población y Vivienda (CNPV) de 2018, entonces tenía 10.649 integrantes, que se reparten en 17 cabildos. Poseen una titulación colectiva de uno de los resguardos cercanos al Cocuy, pero no cubre la mayoría de los territorios que los U’wa reclaman desde, al menos, 1998.

Según un decreto de 1993 el pueblo se divide administrativamente en tres asociaciones de autoridades tradicionales y cabildos. Asou’wa es la representación político-administrativa de 17 comunidades pertenecientes a los departamentos de Boyacá, Santander y Norte de Santander, que conforman el actual resguardo indígena unido.

Este pueblo conserva su lengua nativa, el u’wa tunebo, y está dividido en clanes matrilineales. Los sabios o Werjayás son sus líderes políticos. Tienen una propiedad comunal y su economía se basa en el trueque y en el cultivo de maíz y frijol.

Están intensamente unidos al medio físico en el que habitan, con una cosmovisión tradicional por la que se definen como defensores de la madre tierra, por lo que sostienen que las actividades que se desarrollan sin su consentimiento, además de graves daños al medioambiente, generan un gran desequilibrio en su cultura.

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